Cavilaciones de un Porteño N°7

Feb 22, 2021 | Cavilaciones

Cavilaciones de un porteño

Febrero – 22 – 2021

Los dichos suelen tener un curioso origen; así sucede con el dicho “llegó charqui a Coquimbo”, referido a que alguien alborota y deja en estado calamitoso un lugar. Se origina en como quedó Coquimbo luego del paso del filibustero Bartolomé Sharp en 1680; la fonética popular deformó el nombre inglés y se plasmó en el dicho actual… dentro de un tiempo los porteños dirán; “llegó charqui a Valparaíso” considerando el estado en que el homónimo deja nuestra ciudad.

Porteños

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 Aunque los más obsecuentes ante la gestión de Sharp se nieguen a creerlo y sean refractarios ante cualquier crítica, los hechos suman y siguen respecto de la pésima gestión del sonriente Alcalde. A casi un centenar de casos de acoso y maltrato laboral, se suma el déficit presupuestario (Cavilaciones 6, ver nota aparte) que absurdamente niegan o minimizan. 

Ahora se hace pública una situación ya conocida: por ineficiencia el Municipio no utilizó cerca de 700 millones de los entregados por el Ministerio de Hacienda con motivo del derrumbe de un inmueble en la escala Pasteur, a los pies del cerro Bellavista, en el marco del denominado “Plan de Reconstrucción para Valparaíso”, la suma asignada fue de $1.000 millones. El luctuoso hecho ocurrido en agosto del 2019, arrojó seis víctimas fatales y puso en primer plano el grave deterioro y abandono en que ya se encontraba la ciudad. De esa cifra se presentaron proyectos técnicamente adecuados y conforme a la normativa que suman sólo $ 300 millones. Al momento de la presentación de los proyectos, la situación fue advertida por el presidente del CORE al personero de SECPLA municipal, quien respondió que “lamentablemente no tenía más proyectos que presentar”.

El Concejal porteño Daniel Morales enfatiza que expuso la situación en el Concejo del 1 de febrero y que aún no recibe respuesta de la Alcaldía; argumenta que “…esta es la consecuencia lógica de una secpla descabezada donde la persona a cargo no reunía las condiciones técnicas para ejercer dicho cargo y ni siquiera era de la región. Su alto grado de incompetencia se refleja en una deuda municipal que supera los $12 mil millones y la ausencia de proyectos significativos”.

La Intendencia rubrica lo narrado acotando: “fue advertido al municipio mediante oficio, pero lamentablemente estos no corrigieron los proyectos presentados, por lo que perdieron esos recursos” 

¡¡Y la escala Pasteur…sigue cerrada, inutilizable!!

Como simple porteño, reflexivo, me pregunto ¡¡¿Cómo tanta desidia e ineficiencia en una Alcaldía que se autodenomina ciudadana y que llegó con el lema de manos limpias?!!

Tania Madriaga, Secpla de la Alcaldía Ciudadana, en su página de Candidata a Constituyente (!!plop!!) se autodefine: “los últimos cuatro años he estado a la cabeza de la Secretaría de Planificación Comunal de Valparaíso, que por mucho tiempo estuvo marcada por el poder de un conocimiento experto que excluía y menospreciaba los saberes de las y los miles de habitantes”. Bonitas palabras además de otros ditirambos mirándose al espejo, que no se condicen con el hecho comentado ni con el déficit presupuestario actual, ni menos con el real estado de la comuna… que los desmientan los usuarios de la escala Pasteur. 

Derrumbe

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Para un lego, es bien engorroso entender las cuentas alegres de la Alcaldía referidas al presupuesto municipal: hablan de grandes logros, pero lo números lo desmienten.

El Concejal Claudio Reyes Stevens, candidato a Alcalde por Valparaíso Primero; en cuanto autoridad y porteño ocupado de nuestra ciudad nos explica algunas cifras:

“Si bien el ejercicio del último trimestre del año 2020 cumple con una programación relativamente satisfactoria, se debe indicar que en general demuestra un déficit de M$1.314.039, entre los ingresos percibidos y los gastos devengados. El saldo inicial de caja no corresponde considerarlo como ingreso percibido de acuerdo a la normativa contable definida por la Contraloría General de la República.”

“Si a esto le sumamos aquellos compromisos que no se devengaron, vale decir, que no se ejecutaron en el ejercicio presupuestario por un monto de M$3.297.454, por concepto de órdenes de compras no devengadas de M$541.132 y contratos no devengados de M$2.756.322,  el déficit del período superaría los M$4.611.493, que es superior a la del año 2019, por tanto el déficit financiero crece en un 27,4%. 

Más aún si a ello se suma parte de los pasivos contingentes, como son los juicios civiles y laborales que ascienden a M$20.246.589, la situación se vuelve realmente crítica, porque todo ello se debiera pagar en un plazo acotado de tiempo.

Además, es importante poner una atención prolija a los gastos. 

En cuanto a los gastos; el cumplimiento del presupuesto vigente de las seis áreas de gestión, es muy bajo, ya que habitualmente el sector municipal en particular suele ejecutar más del 90% del presupuesto. En nuestra municipalidad, las áreas con mayores cumplimientos son las áreas de Gestión Interna con un 84,9% y la de Servicios a la Comunidad con un 82,6%, mientras que la de menor cumplimiento fue la de Programas Sociales con un escasísimo 5,7%, lo cual es bastante crítico y claramente perjudicial para los porteños de los sectores más postergados.”