Cavilaciones de un porteño Nº5

Feb 14, 2021 | Cavilaciones

Cavilaciones de un porteño

Febrero – 13 – 2021

Apesadumbrado por el traspié de Wanderito, preocupado por esta pandemia que se dilata, esperanzado en el  efecto  que promete la vacunación  y siempre reflexionando en distintos tópicos de este “Valparaíso hundido para arriba”, en palabras de Nicanor Parra; pero siempre oteando el horizonte con fe en que con el tesón de nuestros habitantes forjaremos un buen futuro…

Reunión

(5/5)

Una auspiciosa reunión sostuvo el Concejal Claudio Reyes Stevens con directiva del Cuerpo de Voluntarios del Bote Salvavidas de Valparaíso, ésta se centró en la aguda crisis económica que afronta la institución. 

Una persistente llovizna lavaba el cuerpo de algunas embarcaciones de la entidad ancladas en tierra, faltas de mantenimiento por carencia de recursos, mientras el diálogo fluía en torno a idear estrategias que permitan sortear la aflictiva situación y a compromisos que Reyes asumió -dentro de su competencia- para colaborar con  la solución a los problemas que se le exponían..

Uno de los puntos relevantes en la actual coyuntura estriba en los gastos efectuados por la institución al construir las balsas que se utilizarían en el Año Nuevo en el mar, evento que no pudo realizarse; en esta arista del problema solicitan al municipio que les restituya lo invertido. Destacan que han intentado infructuosamente de comunicarse con el municipio, pero no han recibido respuesta. 

Reyes ha sido el único personero edilicio que ha puesto atención a este cuerpo de voluntarios, por lo que es de esperar que sus gestiones prosperen y ayuden a evitar el naufragio de esta porteñísima y nonagenaria institución

Torre del Reloj

(2/5)

  ¿Un símbolo de la ciudad ? Cabe preguntarse al ver la abandonada y cada vez más deteriorada Torre del reloj del Barón.

La más que centenaria edificación se registra en la Nómina de Monumentos Nacionales como “La Torre reloj de la estación Barón de ferrocarriles de Valparaíso”; data de mediados del S XIX y es el vestigio palpable la estación Barón, la primera de la línea férrea que unía a Valparaíso con Santiago. Fue construida en cal y ladrillo, con una techumbre de madera, fierro galvanizado y tejas; con aproximadamente 15 metros de altura. Sobrevivió al bombardeo de la escuadra española en 1866 que destruyó parcialmente a la estación y al terremoto de 1906.En 1972 fue reconocida como Monumento Nacional.

Toda su implicancia en la historia local no se condice con el actual estado de deterioro en que se encuentra. Quizás, por eso mismo, surge como un ícono del estado de nuestra ciudad.

Un ciudadano siempre ocupado del patrimonio porteño acota en un periódico local: “Desde el 2014 que vengo denunciando el abandono del tradicional reloj Barón /…/ otra prueba más de la indiferencia denunciada es que la puerta metálica de la torre con clara señal de que su paupérrimo candado fue forzado”.

Pese al vacío discurso en que el actual Alcalde  reitera promesas de hace cuatro años  y que enfatiza en que “Lo más importante para esta ciudad es avanzar más rápido de lo que se ha avanzado”; un simple recorrido por  nuestra ciudad nos muestra una descarnada situación; una ciudad derruida, abandonada,  víctima de la falta de experticia de los equipos con que se rodeó el primer edil. Equipos caracterizados más por la cercanía política y obsecuencia al mencionado, que aporte a nuestra ciudad .

No es fácil para la ciudadanía percatarse del daño inferido a Valparaíso por la ineficiencia de estos equipos: un Pladeco retardado y que implicó la contratación de una variedad de asesores externos a altísimos honorarios; la no postulación a proyectos con financiamiento regional o central más ambiciosos por la inexperiencia de sus obsecuentes funcionarios. Además del manejo pirotécnico de su gestión, basta acotar que el Depto de Comunicaciones de la Municipalidad cuenta con contrataciones de más de 24 profesionales de la comunicación, mientras los inspectores municipales no alcanzan la decena. ¿Por qué?… porque claramente es más importante la imagen   que reditúe votos que la preocupación por nuestra ciudad. 

Por esto, y mucho más, la decimonónica torre descuidada, abandonada por la autoridad no sólo recibe al visitante sino que compendia la ciudad actual.