DIGNIDAD BARRIAL Y RESCATE DE SU HISTORIA

Mar 18, 2021 | Columna

Vivo en un barrio de la parte alta de San Roque, acá en Valparaíso. Es una zona hermosa, donde todavía hay vida vecinal y  naturaleza viva a nuestro alrededor. Se respira bien,  se escucha el cantar de pájaros. Esto se agradece, porque en las urbes, son bienes cada vez más escasos. Más lo que me lleva a escribir sobre esta parte de San Roque, es la impotencia que me provoca ver como un barrio bello, de vecinas y vecinos trabajadores y honestos, no tenemos veredas, no tenemos paradero, no tenemos una plaza de juegos para niñas/os  y el camino, que es el CAMINO REAL o CAMINO VIEJO  por dónde pasaron parte de los miembros de la PRIMERA ESCUADRA NACIONAL es una ruta destrozada,  cuando no, llena de huecos y hendiduras, tipo zanja en algunos tramos, todavía usada diariamente, por camiones de gran tonelaje que van rompiendo, aún más, lo ya profundamente deteriorado.

El año 2019, redacté una carta, firmada por 17 dueñas y dueños de casa del sector, para solicitar visita municipal, carta entregada a oficina de partes,   con el objetivo  de resolver en conjunto y propiciar la generación de un proyecto urbano en pos de  reparar lo reparable y construir lo destruido, con la ventaja de que nos comprometíamos a colaborar en la construcción de la plaza para niños y ver formas de manejo más eficiente de los desechos y del reciclado de plástico y vidrio.

Lo logrado fue la llegada del encargado de aseo del municipio,  a mi casa para  decirme que era imposible colocar recipientes comunitarios  para la basura y menos aún para reciclar vidrios y plásticos y a mi interpelación, su respuesta fue: “No ponemos esto en estos barrios porque se los roban y cuando no, se junta más basura alrededor”. Increíble, comente, al ser contenedores tan grandes y pesados, con respecto al foco de basura, le comente, esto se impide, retirando a tiempo  los residuos. Molesto con mi respuesta, contesto: Veré que puedo hacer. Y, bueno, no pudo nada.

Sobre lo fundamental de reconstrucción del Camino-Ruta, de las veredas, del Paradero, entre otros, nunca obtuvimos  respuesta ni otra visita inútil.

Cuando  miro este lugar, veo su belleza y valor histórico, pienso lo increíble y maravilloso que sería tener este circuito barrial en forma, rescatar su Historia y transformarlo en un lugar de riqueza cultural y laboral.

Acá, toda la escasa señalética tiene que ver con O’Higgins y su Escuadra; existen muchos relatos de como Bernardo y su gente se regocijaban en las Quintas de recreo que habían en este cerro, hay múltiples relatos de la intensa vida recreacional que había acá, de su ruralidad y costumbres campesinas, que todavía persisten en algunos rincones.

Desde este majestuoso balcón porteño, hoy llamado Mirador O’Higgins, dicen que el prócer parado en su punta, pronunció, mirando hacia la bahía: “De estas cuatro tablas penden los destinos de América”.

Es decir, donde hay deterioro y falta de respeto a la vida que nos merecemos las ciudadanas y ciudadanos de Valparaíso, hay un enorme potencial histórico, laboral y turístico: Imagino un tour que partiese de  Plaza O’Higgins y tomará rumbo hacia acá, donde cada calle contará su historia, donde hubo Quintas de recreo, hubiese señalética, donde el que  guía fuese contando la Historia de los lugares a los visitantes y llegasen  a este Mirador, aquí les esperase una feria de antigüedades y libros, una feria al aire libre con los productos artesanales hechos por vecinas y vecinos del lugar, con un pequeño escenario para la presentación de obras de teatro.

Pensado así, cada barrio podría rescatar sus propias historias, que enriquecerían la gran Historia de Valparaíso y cada barrio podría ser un polo de desarrollo cultural, económico, laboral y turístico.

Es mucho pedir?  Actualmente sí,  no hay eco para nuestras demandas, ni voluntad política, menos para nuestros sueños, pero depende de nosotr@s y del tipo de gobernanzas que nos demos, depende de elegir autoridades que les importe la ciudad, que vivan en ella, que la quieran, respeten y contraten buenos equipos técnicos para hacer bien los proyectos necesarios.

Todo es posible cuando se armoniza lo político con lo técnico y se avanza en pos del  “bien común”.

Soledad Escrich Castillo

Candidata independiente a concejala por Valparaíso, desde el MVC.